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La borrosa silueta de una librería

Empiezo esta entrada enredada, pero con certeza de que una cereza se posará pronto en su punta. No he compartido el link a este sitio web y no sé cuándo lo haré. Lo más probable es que será después de haber borrado este texto.


Compartí el perfil de Instagram de la librería antes de que fuera librería. Poco después se me fue la voz, y además, aunque aparento ir de un lugar a otro como si nada, la mayor parte de mi energía se me va en disimular el hecho de que soy una ex-sirena caminando sobre cuchillos invisibles.



Magia marginada marinada


El otro día ingresé al motor de búsqueda la frase: "la importancia de las editoriales independientes" y apareció un ensayo del escritor y editor mexicano José María Espinosa, dentro del que había, como una especie de respuesta poética y total, otra frase: "El libro independiente es una zona de desastre floreciente, como en esas películas de ciencia ficción en las cuales el campo radiactivo de pronto se cubre de flores." Recordé a otro escritor y editor, Paniotis, personaje ficticio de la novela A contraluz (Outline en su idioma original) de Rachel Cusk:


"Ese día en Londres, continuó Paniotis, girando hacia mi, caí en cuenta de que mi sueñito de una casa editorial estaba destinado a permanecer justo eso, una fantasía, y de hecho lo que esa realización me hizo sentir no fue tanto decepción por la situación como asombro ante la fantasía en sí. Me parecía increíble que a la edad de cincuenta y uno todavía fuera capaz de producir, con toda inocencia, una esperanza completamente irrealizable. "



Paniotis luego explica la serie de contradicciones que lo forzaron a venderle su editorial a una corporación que luego lo emplanilló, y se pregunta: "¿Cómo estamos supuestos a saber, sin existir en un estado de pesimismo absoluto, que otra vez nos estamos auto-engañando?" Hay que tener olfato para estas cosas. No sé si lo tengo. El hecho de estar creando una librería indica lo contrario. "Ustedes se preguntarán por qué si la situación es tan terrible hay sin embargo un gran número de editores independientes," supone Espinasa. "Les contestaría, con un dejo de ironía, que no saben lo que hacen."


Con lo fácil que es publicar palabras espontáneas en redes sociales o en sonsos blogs, publicar libros debe ser básicamente como extender el brazo y rascarse las nalgas, pero entre publicaciones fáciles se perciben las sutiles fragancias de un cierto campo cubierto de flores, la fragilidad bombástica de pétalos que se desgarran con cada invertida ráfaga del aliento de quién se acerca sin querer queriendo. Cada vez que un niño dice que no cree en los libros, se incendia un campo de paginas que revoloteaban inocentes en el viento, pero tres inviernos después podrás pasar a ver los restos helados de nidos que los pájaros hicieron del carbon restante. Y si te quedas hasta la cúspide de la primavera, verás pichones rosados estirándose hacia el cielo celeste, y quizás se distinguirá alguna que otra palabra. En Autobiografía de rojo Anne Carson describe algo como retazos de carne y un poema anti-épico sacudidos en una caja que no se abre hasta siglos después.


Siempre he utilizado los libros como talismanes. Llevar uno conmigo en la cartera, o dos, o tres, aunque no los vaya a leer en esa salida, me extiende su magia y amplía mis posibilidades. Y los más poderosos son los viejos que se han marinado bajo un sinfín de miradas admiradoras, o que, alejados de mirada alguna, se han cargado de pura espera polvorienta como el ánima de don Gervasio clavado en la pared de su ex-amante en Los viernes de la eternidad de la escritora argentina Maria Granata, editado en el 1971 por Emecé (joya que encontré en la Librería Cultural y que de seguro solamente fue abierta una vez en sus 50 años para superponerse un sticker de 5.00 sobre el de 15.00):


"Empezó a desprender volutas, garfios vaporosos y pseudopodios azules que aprehendían las sustancias, los limos, los destellos, con que se van formando las historias humanas. Y una mañana vio a través de las paredes, y la visión no se limitó a traspasar esa sólida opacidad sino que fue como un reguero: corrió por el pueblo, traspuso cuanto muro halló y percibió la formación de lo que sucedería. Era como estar en libertad. [...] Absorbió fragmentos de imágenes, pensamientos herméticos, movimientos que no se ven, como los de la hiedra trepadora, el magnetismo del ser elegido para que en él o en torno de él giren las circunstancias que han de ordenar la formación del hecho extraño, acaso único en las crónicas de las uniones o desuniones humanas."


Estos libros sazonados por el tiempo son talismanes más poderosos que los nuevos, con la excepción de aquellos hechos con amor, atención y pasión. Si quieres superpoderes, en la Librería Húmeda te podemos recomendar libros viejos videntes, y también libros nuevos de editoriales independientes que, en palabras del prólogo de los libros súper meta de la Colección Editor de la editorial mexicana Gris Tormenta (¡en nuestra tienda!), hacer libros conlleva "una trayectoria más bien azarosa, nunca proveniente de un camino lógico ni lineal." Antes de ordenar alguna quinceava edición del Manifesto Comunista por Amazon, considera el potencial revolucionario de leer raro, independiente, marginal. Como dice Margarita García Robayo en un ensayo de su libro Primera Persona, publicado por la editorial independiente Antílope (¡también están en la tienda!), "...quiero escritoras y escritores más osados, más salvajes, más periféricos, porque son esos los que me han dado siempre la perspectiva que más me interesa."



El perimetro de la humedad


La autora de A contraluz, Rachel Cusk, afirmó en una entrevista que la extinción de su propia fe en la existencia del "personaje" como herramienta literaria válida/vigente guió la creación de su personaje (o no-personaje) principal, Faye. Las historias que la rodean son la luz a la que se refiere el título, y ella lo que se interpone entre nosotros y esa luz. Los diálogos que Faye recuenta en primera persona son dominados por los demás. Se ha omitido a sí misma. No distinguimos sus rasgos. Es una silueta. El título original en inglés, Outline, se traduce más literalmente como "contorno", pero en español se tradujo como "a contraluz". ¿Será porque confiere contraste, drama, antagonismo? La silueta es una imagen sugerente y profunda y la he elegido para el título de esta primera entrada del blog. Pero en el caso de la novela, ese título implica concentraciones de luz que pueden añadir pesos extranjeros a la tesis de Cusk. El contorno habla indirectamente de lo que hay adentro, sin ofrecernos una imagen cinemática. Alude, me parece, al amplio espectro de diferencias entre personalidad circunstancial y alma, que van de casi arbitrarias, a tan marcadas como el cerco que se le interpone al alma de don Gervasio en Los viernes de la eternidad: "Había un círculo preciso que encerraba sólo algunas cuadras del pueblo, con sus gentes, sus entremezcladas respiraciones, sus destinos, y su visión no pudo recorrer un metro más." ¿Qué hace don Gervasio en este párrafo metido? Me parece que no aporta más que negatividad innecesaria, pero cómo insiste el condenado.


Entonces, ¿cómo tener fe en Faye si lo que la separa de lo ajeno es apenas una línea conceptual? ¿Cómo tener fe en la Librería Húmeda? Experimentamos el efecto de su voluntad, o la ausencia de su voluntad, sobre las historias que surgen como olas y se revientan a su alrededor, así conociéndola. El acto de escuchar no es neutral o pasivo; a menudo su influencia es mayor que la de hablar, y sus travesías más expresivas. Las historias a las les damos atención son los caminos que tomamos.



Ruega Espinasa a finales de su ensayo que "las librerías entiendan [...] la necesidad de adquirir personalidad propia y no articular su política de compras como una carrera de obstáculos encaminada a desalentar al editor." Obstáculos habrá. No creo que sean las librerías en un afán de decepcionar editores que eviten ciertos libros. Es simple matemática y educación económica, es el "estado de pesimismo absoluto" de Paniotis, o sea, cordura mercantil. Todo cuya ausencia mantiene suave y borrosa a esta silueta húmeda.


La librería se acerca, siguiendo un camino hecho y deshecho de cuerpos e historias ajenas, volviéndose más visible entre el burbujeo de lecturas y lectores transeúntes, un arbitrario contorneo dentro de un espacio vivo. Como si algunos de sus órganos fueran más opacos que otros, dentro de ella se forman islas penumbrales de potencialidad compuestas de libros milagrosos que aun ni están en su inventario, quizá ni escritos, y lectores imposibles que apenas distingue o cree distinguir a través de un telescopio, entre escarchas de mar, su perímetro estirado hacia ellos, sutilmente estrellada de ellos.


"Y después [don Gervasio] se dejó estar esperanzado en que la verdad fuera hacia él y le sofocara las incertidumbres. La oscuridad lo rozaba y se metía en los intersticios de su perímetro fantasmal y en los poros de la pared que le servía de lecho." Gervasio y su siniestra condición de espíritu atascado se entrometen otra vez como advertencia de que debemos reconocer la gravedad de lo que nos acecha, no por su efecto teatral, sino por cuidado y seriedad en la labor. Si a lo largo de esta exploración, este escuchar, toma forma una realización de que los libros son más malos que buenos (distinción que estaremos investigando en este blog y más allá), la librería dejará de ser librería. La fe no es en libros, sino en la suave, borrosa humedad.




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